
Vivimos una época donde cada emprendimiento, cada proyecto personal, cada viaje o hasta cada comida puede convertirse en contenido. El influencer ya no es un personaje lejano con miles de seguidores; hoy cualquiera con un celular y una idea puede ocupar ese lugar. Pero esa democratización también tiene un costo: la saturación. Cuando todos buscan ser vistos, escuchados y compartidos, el ruido termina por opacar la esencia.
El espejismo digital
La inteligencia artificial y las plataformas digitales potencian este fenómeno. Cada día vemos paisajes deslumbrantes, sitios mágicos o recetas perfectas que en la pantalla parecen irreales. Sin embargo, al llegar a esos lugares descubrimos otra realidad: montañas convertidas en escenarios de selfie, playas abarrotadas, pueblos sobrecargados de turistas. El asombro se transforma en decepción.
No es que la IA mienta por sí misma: simplemente amplifica nuestra necesidad de mostrar lo mejor, aunque no siempre sea cierto. El resultado es una cadena de imágenes editadas, saturadas y, a veces, desconectadas de la experiencia real.
El ednogomelismo: raíces y modernidad en juego
En medio del ruido de las redes y la sobreexposición, surge un concepto nuevo: el ednogomelismo. Una mezcla entre lo ancestral (edno) y lo urbano contemporáneo (gomelo), que busca poner en diálogo dos mundos que parecen opuestos pero que habitan el mismo tiempo. El ednogomelismo nos recuerda que detrás de cada pantalla hay raíces, historias y territorios; que la cultura no se reduce a tendencias virales, pero tampoco se queda quieta en la tradición. Es un juego y a la vez una propuesta: vivir entre la memoria y la modernidad sin perderse en la burbuja digital.
El punto de quiebre
Este exceso de información y de imágenes “instagrammeables” comienza a cansar. La atención se fragmenta, la confianza se erosiona y el “influencer” pierde fuerza. Las nuevas generaciones, que crecieron bajo la lógica de las redes, hoy empiezan a preguntarse si vale la pena seguir invirtiendo tanta energía en mostrarse, cuando afuera la vida real pide otra cosa: presencia, comunidad, cuidado de lo esencial.
Naturaleza como refugio
En medio de la burbuja digital, la naturaleza se presenta como un espacio de verdad. Un río no necesita filtros, una huerta no requiere publicidad, un bosque no compite por “likes”. Cada vez más personas sienten la necesidad de regresar a oficios básicos: sembrar, cocinar, tejer, construir con las manos. Procesos que conectan con la tierra, que devuelven la calma y que, a diferencia de la pantalla, ofrecen frutos tangibles.
Los proyectos ecológicos emergen entonces como una alternativa. Son espacios donde la autenticidad se mantiene: comunidades que trabajan la permacultura, fincas que apuestan por la soberanía alimentaria, colectivos que protegen fuentes de agua o restauran bosques. Allí la influencia no se mide en seguidores, sino en la capacidad de inspirar cambios reales en la vida cotidiana.
El regreso a lo esencial
El mercado digital se satura, pero al mismo tiempo abre la puerta a otra transición: la de valorar lo pequeño, lo verdadero, lo que no necesita exagerarse. Quizás la próxima “tendencia” no sea un nuevo influencer, sino una red de personas que deciden vivir con coherencia, compartir experiencias sin maquillarlas y volver a poner en el centro la relación con la tierra y con los demás.
Un futuro en movimiento
La burbuja influencer no estallará de un día para otro: se desinflará lentamente. Lo que sobrevivirá será aquello que logre sostener autenticidad en medio del ruido. Quizás ya no busquemos seguir a quien más muestra, sino a quien más siembra; no al que presume un paisaje, sino al que lo cuida; no al que promete experiencias irreales, sino al que abre espacios para vivirlas en comunidad.
Tal vez el verdadero “influencer” del futuro no sea quien acumule seguidores en una red social, sino quien logre influir en la recuperación de un río, en la siembra de un bosque, en la construcción de un huerto comunitario. Porque cuando la burbuja digital se agote, la tierra seguirá allí, esperando nuestras manos.
checa este divertido video que hace referencia:
https://www.instagram.com/reel/DMtz1PMRuUd/?igsh=MWg0OHdpcHMxZnUycg==


