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Las altas temperaturas, la escasez de agua y los cambios en la calidad del aire que trae consigo el fenómeno de El Niño también afectan nuestro organismo. La deshidratación, el agotamiento, las alteraciones digestivas y una mayor susceptibilidad a las infecciones son algunas de las consecuencias más frecuentes. Frente a este escenario, nuestra alimentación puede convertirse en una aliada para fortalecer el cuerpo y adaptarnos mejor a estas condiciones.
Consumir alimentos frescos, frutas y verduras ricas en agua, mantener una adecuada hidratación y priorizar preparaciones ligeras ayudan a regular la temperatura corporal y favorecen el buen funcionamiento del organismo. Al mismo tiempo, incorporar alimentos fermentados, ricos en fibra y especias como el jengibre, la cúrcuma o el ajo contribuye a fortalecer la microbiota intestinal y el sistema inmunológico.



